¿Por qué graduar tus goggles de forma personalizada tal como las gafas convencionales en lugar de utilizar goggles pregraduados?

El ojo es una maravilla de la biología humana. Además de ser uno de los principales sentidos con los que experimentamos el mundo, también opera a niveles en los que no siempre somos conscientes, sobre todo cuando se trata de compensar sus propias deficiencias. Esto es lo que ocurre cuando se habla de las diferentes graduaciones referidas en dioptrías para cada uno de nuestros ojos. Por ejemplo, es muy común que tras una visita con un optometrista este nos dé una receta de lentes con dioptrías diferentes para cada ojo, pero ¿por qué sucede esto? La dioptría se define como la unidad de medida que expresa el nivel de graduación en un ojo, y por ende cuánta potencia requiere un lente para corregir dicho defecto. Las dioptrías escalan de .25 en .25 y se representan con el signo más (+) cuando el afectado requiere de corregir hipermetropía o presbicia, y con el signo menos (-) en el caso de miopía. A su vez, el astigmatismo también se representa con dicha simbología como un segundo valor que se apunta en la receta médica. Como dato adicional, cuando una persona tiene visión “perfecta” (o sin graduación) se conoce como 0 dioptrías. Volviendo al tema de las diferentes graduaciones, lo más común es presentar diferentes dioptrías en cada ojo principalmente debido a que ambos ojos, aunque unidos en su función, tienen un crecimiento y desarrollo independiente el uno del otro. Esto puede dar como resultado ojos con características particulares, afectando también el nivel de graduación que cada uno presenta. En la mayoría de los casos la diferencia de dioptrías en los ojos es imperceptible debido a que el cerebro compensa dicha brecha, por lo que la población general se suele dar cuenta únicamente cuando consulta con un especialista. Cuando la diferencia entre la dioptría de ambos ojos es tanta (de entre 4 a 5 grados de diferencia) que el cerebro no la puede compensar o se tienen dos valores de dioptrías diferentes en cada globo (miopía en uno e hipermetropía en otro) estamos hablando de la anisometropía. Las personas que llegan a padecer de ella suelen tener dolores de cabeza, diplopía (visión doble) y si no es tratada puede resultar en ojo vago. Afortunadamente, es fácil detectar si se tiene anisometropía con una consulta habitual para monitorear la agudeza visual.

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